Hay veces en que pensar se hace más difícil, y no consigues ver ni las cosas más pequeñas, las más hermosas. ¿Será que a veces nos vendamos los ojos? ¿O será sólo que nos negamos a ver las pequeñas, pero significantes cosas de la vida? En realidad, no puedo responder con total certeza ninguna de las dos preguntas, pero creo, tengo el presentimiento (si es que se puede llamar así) de que sí, hay veces en que cerramos los ojos, nos vendamos, nos bloqueamos y dejamos pasar tantas cosas maravillosas, que siempre están ahí, pero nunca las vemos, y que seguirán estando, pero es probable que nunca las veamos, o por lo menos, no por ahora. Y sí, muchas veces no las he visto, pero ahora intento detenerme un segundo, y dejo que todo a mi alrededor siga a su velocidad normal, mientras yo sólo observo, y no hago más que observar. No hay prejuicios, ni primeras impresiones, sólo miradas que recorren el lugar, intentando retener y disfrutar cada detalle, porque son esos detalles lo más hermoso de la vida, esas pequeñas cosas que se transforman en inmensas, cuando nos detenemos a mirarlas, y nos cautivan con su hermosura. Esas pequeñas cosas son las que nos cambian la perspectiva, son las que cambian nuestra forma de ver la vida. El problema es que sólo un pequeño porcentaje de toda la humanidad miran esos detalles, los analizan, los retienen y los guardan en su memoria. La mayoría mira a su alrededor, pero en realidad no observa, no ve. En esa mayoría encuentras personas que quieres, que amas, pero que no piensan, no ven como tú, no sienten como tú. Y sí, en ese momento descubres que mucho más fácil seguir viendo los detalles, seguir reteniéndolos. Sientes que hay un abismo que te separa de ellos, ya que ellos no consideran valiosas las cosas que tú sí. Para ellos las cosas que son valiosas para ti, en realidad no lo son, son sólo adornos del entorno. Cosas insignificantes.
Al final, tú sigues "en tu mundo", mirando las estupideces de la vida, perdiéndote "lo mejor de la vida" (en realidad, tú no te pierdes nada), pero eres feliz, y vives a concho la vida. Sientes que Fito se inspiró en ti cuando escribió "Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa...". Quizás lo mejor sea "seguir al lado del camino".
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