Hoy, el último día del año, creo que más allá de desearle a todo el que pueda leer ésto, mucha felicidad y buenas vibras, no puedo dejar de pensar en todo lo que fue este año, el 2005.
Cómo defino este año, uh, es complicado, tal vez lo definiría como de descubrimiento, de abrir los ojos, de crecer. Sé que muchos pensarán que me puse latera, cuática, pero todo lo que viví este año no fue poco, ni fácil.
Creo que, más allá de todo, este año crecí como persona, tal vez definí mejor mi personalidad. Descubrí que lo que sospechaba era cierto, me costó mucho aceptarlo, pero creo que sé que tengo que superarlo poco a poco; aunque me cueste admitirlo, no sé si algún día todo será como quiero en mi mente, y ése es mi mayor temor.
El 2005 también trajo a mi vida personas muy lindas, que, algún momento, pude haber juzgado mal. Agradezco que se me haya dado la oportunidad de conocerlas, y de descubrir en ellas lo que me faltaba, lo que necesitaba, lo que anhelaba desde hace tiempo, verdaderas personas, maravillosas personas.
Descubrí, también, la fragilidad de la vida, lo corta que la vida es, ese miedo que te produce el perder a un ser querido. Antagónicamente, descubrí el milagro de la vida, lo maravilloso de una nueva vida, de una vida sobretodo, inesperada. Descubrí el valor de una sonrisa, sobretodo si es de alguien a quien amo.
La descepción es una de las cosas que quiero olvidar de este año que ya se va, la traición también, las apariencias, las falsas caretas, la hipocresía, la cobardía, la injusticia. Espero, pido y ruego que todas estas cosas no se vuelvan a repetir, es algo fantástica mi petición, pero en fin, la esperanza es lo último que se pierde.
Algo aparte de lo que fue mi vida, es lo que aconteció ayer. Ayer se cumplió 1 año de la tragedia de Cromañon (si está mal escrito, me disculto de antemano), una tragedia que, gracias a Dios, no viví, una tragedia por la cual 194 personas no volvieron a abrir sus ojos, y hoy no están con sus familias, una tragedia que, espero, no se vuelva a repetir en Argentina, y ojalá, nunca pase en Chile, ni en ningún otro país. Cabe destacar que este año no estuvo exento de hechos horribles, naturales y humanos. Cuándo acabarán las malditas guerras en el medio oriente, cuándo Bush se preocupará de otra cosa que no sea "el terrorismo", por el cual tantas vidas se han perdido. Ruego porque el 2006 no sea un año azotado por desastres naturales, ni por más ehchos de violencia.
Lo único que espero del año que ya se avecina es que traiga muchas cosas buenas, entre ellas una licencia y un buen puntaje, y que repita todo lo bueno del 2005, y lo malo que lo entierre, y ni lo asome.
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