A pocos días de irme a Santa Cruz, creo que he descubierto que el tiempo que me queda es para empezar nuevamente, intentando no cometer los mismo errores, y de ser así, dispuesta a asumirlos mejor que antes.
Descubrir que esos amigos que siempre, están seguirán estando es algo reconfortante. Para la amistad no existen fronteras, ni tiempo; los que dicen que, si no los llamas todas las semanas, o no los vas a ver no tienen porqué ser tus amigos, los amigos por circuntancias de la vida pueden pasar mucho tiempo distanciados, y reencontrarse, y sentir que el tiempo no ha pasado como creían.
Agradezco a todos los que han estado, los que no han exigido una visita, una llamada, pero que cuando los necesité estuvieron; agradezco también a los que se alejaron, a los que me hicieron dar cuenta de que estaba perdiendo el tiempo con ellos, y que ahora, ese tiempo que perdía, lo puedo ocupar en gente que lo valora.
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